Chips de autodestrucción, información protegida

Una de las frases más célebres que ha pasado a la historia de la televisión fue: “esta grabación se autodestruirá en 5 segundos”, de la serie Misión Imposible, a finales de la década de los años sesenta, y de la cual el actor Tom Cruise protagonizó una versión cinematográfica en 1996, que a su vez ha derivado una saga de cinco películas, todas con un gran éxito taquillero.

Con el aumento de la violación de datos a empresas y ataques cibernéticos a las computadoras gubernamentales, militares y agencias de seguridad a nivel mundial que ponen en peligro la privacidad de muchas industrias, los ingenieros de PARC (Palo Alto Research Center), compañía perteneciente a Xerox y como parte de un programa financiado por DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa), han creado chips que pueden autodestruirse con sólo recibir una orden, de forma similar a los mensajes que se autodestruyen en la serie de películas de Misión Imposible.

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El chip podría ser utilizado para almacenamiento de información secreta o claves encriptadas, y que, dada la orden de destrucción, se rompa en pedazos tan pequeños que una reconstrucción sería totalmente imposible, proporcionando así una herramienta revolucionaria para aplicaciones de alta seguridad.

El chip se autodestruye con el fin de evitar robos de datos

Vidrio y calor, las claves para los chips

La clave para hacer chips que puedan romperse en miles de pequeños fragmentos es utilizar un material muy conocido por romperse con mucha fragilidad como es el vidrio. Los investigadores han comenzado por Gorilla Glass, fabricado por Corning Inc. que es el cristal que protege la pantalla de la inmensa mayoría de Smartphones que encontramos hoy día en el mercado, pero con una ligera modificación para convertirlo en vidrio templado bajo tensión extrema. El material, a pesar de su alta resistencia contra fracturas y rasguños, se rompe al exponerse al calor, fragmentándose en pequeños pedazos.

El calor es la otra clave de la explosión: cuando uno de los circuitos se enciende, una resistencia actúa como fuente de calor, haciendo que el chip se caliente y el cristal se rompa. Incluso después de romperse, pequeños fragmentos siguen desintegrándose en trozos menores durante varios segundos, haciendo imposible la recuperación de la información.

La aplicación de esta tecnología podría ser de gran utilidad en la seguridad informática. Si se utiliza un chip fabricado en cristal para almacenar valiosa información cifrada, la autodestrucción garantizaría la eliminación por completo de la información al instante, en caso de verse comprometida si cayera en manos equivocadas.

La tecnología transitoria

En la medida en que la tecnología digital evoluciona y crece, los datos, mensajes, claves de acceso y comunicaciones son cada vez más vulnerables al ‘hackeo’, lo que lleva a los expertos en defensa de la privacidad a plantearse cómo proteger la información y mantenerla en secreto. El resultado ha sido un creciente interés por la tecnología transitoria o autodestructiva que, según expertos, podría desempeñar un papel clave para el manejo de información sensible en el futuro.

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Tecnología hecha realidad

La telefonía móvil ha sido pionera en la aplicación de esta tecnología. Blackberry y Boeing se fusionaron para desarrollar un teléfono inteligente altamente seguro basado en Android, y diseñado exclusivamente para personal militar de defensa y seguridad. El equipo puede autodestruirse en caso de intentar acceder al disco duro.

Otro caso es el de Snapchat, una red social muy popular entre los adolescentes, desde sus comienzos en el año 2011, les permite a sus usuarios enviar textos o imágenes que desaparecen segundos después de haber sido vistos por el destinatario.

Bajo el mismo concepto, el servicio de correo electrónico Gmail, de Google, creó para el usuario la función “Deshacer el envío“, que permite borrar mensajes de correo enviados 30 segundos después de haberse completado su envío. Otro de los servicios del correo de Google es Dmail, un plugin que cifra los mensajes y permite elegir cuándo expiran o se autodestruyen los mensajes. Pasado el tiempo preestablecido, sólo se observarán símbolos sin ningún sentido, impidiendo además que el e-mail sea reenviado.

Otras aplicaciones

Este tipo de chips de autodestrucción se podrá incluir en equipos electrónicos usados en drones militares, equipos de teledetección o de comunicaciones. La idea es destruir el chip sin ninguna posibilidad de reconstrucción antes de que la tecnología caiga en manos del enemigo.

El campo de aplicación va más allá de la tecnología y la industria militar, pues este chip puede utilizarse en otros sectores como la electrónica de consumo y medio ambiente. Un sector especialmente interesado en este tipo de chips es la medicina por sus posibilidades de introducir en el cuerpo humano medicamentos en la lucha contra el cáncer.

A este respecto, el programa de desaparición de recursos programables (Vanishing Programmable Resources de DARPA) del que forma parte este proyecto, contempla chips electrónicos “Biodegradables” que en futuro podrán ser utilizados y ser absorbidos por el cuerpo humano una vez hayan cumplido su misión.

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