El primer taxi volador llegaría en menos de 5 años

Proyectos que surgen como solución a la problemática de transporte para las grandes ciudades, y más importante para reducir el impacto ambiental del transporte a nivel mundial.

Una competencia tecnológica

La primera vez que se escuchó hablar de un taxi volador autónomo fue en el año 2016, precisamente en el CES de Las Vegas de ese año, anunciado por la compañía Ehang, aunque por aquel entonces no se trataba más que de promesas de futuro. Algún tiempo después fue la empresa aeronáutica Airbus la que anunciaba la puesta en marcha de Vahana, un prototipo de vuelo de despegue y aterrizaje vertical de propulsión eléctrica.   

   

El proyecto de Airbus parecía ser mucho más prometedor, gracias a que esta compañía contaba con más recursos económicos y de personal para llevarlo a cabo, lo que llevó a la opinión publica a dar por sentado que sería éste el proyecto que alcanzaría un avance más rápido.

   

Sin embargo, la delantera la tomó precisamente la compañía Ehang, cuando en el mes de febrero del año anterior pudieron mostrar al mundo el vuelo del primer taxi volador con pasajeros del mundo, el dron Ehang 184 en el cual se encontraban personas a bordo, y que sirvió como prueba de que la nave era totalmente operativa y funcional. 

   

Este taxi volador cuenta con ocho hélices y es capaz de recorrer una distancia de 50 kilómetros. No necesita piloto y es capaz de localizar tanto el punto de despegue como de aterrizaje. 

   

Casi al mismo tiempo, Airbus presentó su vehículo personal volador, con el propósito de demostrar que no se había quedado atrás en el desarrollo de su proyecto, el Alpha One, una pequeña nave o dron que estaría diseñada para transportar personas en las ciudades más pobladas, donde las dificultades de tráfico son cada vez mayores.

   

La pequeña nave cuenta con ocho rotores, una cabina en forma de huevo, patines de aterrizaje y alas que se inclinan hacia arriba y adelante para vuelos verticales y horizontales; todos estos hacen parte de la modesta anatomía del Alpha One.

   

Pero un año después, y precisamente en el CES de Las Vegas, la compañía Bell, famosa por la fabricación de aeronaves de combate, presentó un diseño a gran escala de un taxi aéreo que despega y aterriza verticalmente. El vehículo llamado Bell Nexus está impulsado por un sistema de propulsión híbrido eléctrico e incorpora seis hélices de conductos basculantes diseñados para una mayor seguridad.

   

Por años, Bell ha sido sinónimo de aeronaves, en especial helicópteros. El famoso UH-1 Huey de la guerra de Vietnam, el primer Marine One, usado por Dwight D. Eisenhower, los Cobra de la guerra del Golfo y hasta el memorable Lobo del Aire fueron aparatos de la firma de Fort Worth, Texas.

   

Pero más allá de las aeronaves desarolladas para el ejército, Bell quiere subirse al futuro del transporte aéreo, y para eso tiene una visión ambiciosa que comienza con los usuarios y sus celulares, ya que lo más asombroso de este proyecto no es la tecnología que pueda utilizar para su funcionamiento, sino que es probable que este vehículo y sus similares funcionen en la plataforma de ride-sharing de Uber.

   

El prototipo que se presentó en Las Vegas funciona, pero no podría volar, debido a que la propulsión eléctrica para vuelos de una duración útil depende de que se consigan baterías suficientemente livianas, lo cual tomará, según lo expertos, un par de años. 

Otros proyectos autónomos

Aunque este proyecto, en conjunto con el de Ehjang y Airbus, se perfilan como los de más rápido desarrollo e implementación en masa, existen algunas otras compañías de menor envergadura que trabajan en este tipo de tecnologías.  

   

De estos resaltamos el proyecto autónomo Cora, un “taxi aéreo”, presentado por la empresa californiana Kitty Hawk, que opera como Zephyr Airworks en Christchurch, Nueva Zelanda. Una mezcla entre aeroplano y dron, totalmente eléctrica que se eleva y aterriza como helicoptero, pero vuela como avión.  

   

La empresa ha estado probando en secreto sus “automóviles voladores” desde octubre de 2017 en la región de Caterbury, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, y aunque no ha establecido un marco temporal para el lanzamiento de Cora, han expresado que existe una buena posibilidad de hacerlo en un futuro relativamente cercano, probablemente en los próximos tres o seis años.

   

Otro proyecto resaltable es el de la compañía británica Vertical Aerospace, la cual trabaja ya en la fabricación de un vehículo volador eléctrico de despegue vertical. El eVTOL es similar a un dron gigante con rasgos y tecnología heredados de la Fórmula 1, y que ha superado con éxito las primeras pruebas de vuelo celebradas el pasado mes de junio de 2018. 

   

Este proyecto, al igual que los anteriores, es completamente autónomo, no lleva conductor, se solicita on demand, puede llevar dos pasajeros, alcanza una velocidad de vuelo de 320 km/h y puede recorrer hasta 150 kilómetros en cada viaje.

   

Pero sea la compañía que sea la que logre poner en pleno y eficiente funcionamiento y posicionar en el mercado estos proyectos que surgen como solución a la problemática de transporte para las grandes ciudades, y más importante para reducir el impacto ambiental del transporte a nivel mundial, lo que no podemos dudar es que en muy poco tiempo nuestra realidad será más parecida a un mundo de ficción.

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