El supercolisionador de hadrones más grande del mundo

Su objetivo es construir el Colisionador de positrones de electrones circulares (CPEC), que tendrá la misión de estudiar las propiedades del bosón de Higgs. 

Una década de investigaciones

El pasado 11 de septiembre se cumplieron 10 años desde la inauguración del Gran Colisionador de Hadrones, también conocido como LHC por su sigla en inglés, una enorme obra de ingeniería diseñada especialmente para realizar experimentos con partículas subatómicas, con el objetivo concreto por parte de la comunidad científica de recrear el instante inmediatamente posterior al Big Bang a fin de la composición de la materia y la interacción entre partículas muy pequeñas. 
   
El LHC fue inaugurado en el año 2008 e inició su funcionamiento en el año 2009, alcanzando en marzo de 2010 la cifra de 7TeV (teraelectrovoltios) de energía de colisión, estableciendo un récord en este tipo de investigaciones y experimentos. En el 2012 sus trabajos permitieron confirmar la existencia del Bosón de Higgs, la partícula que confiere masa a la materia, conocida como la “partícula de Dios”, resultado que ha servido para dar respuesta a algunas de las preguntas básicas que se tenían en lo realcionado a física de partículas. En ese mismo año el LHC empezó a funcionar a 4TeV por haz de luz y en febrero de 2013, se paró durante 20 meses para realizar las mejoras necesarias para la operación a la energía máxima de 7TeV por haz.

Un experimento que generó inquietudes y temores

La noticia de cómo funcionaría este aparato gigante y dónde se encontraría ubicado generó una gran cantidad de teorías acerca de sus beneficios, pero mayormente acerca de los probables perjuicios que podría general a nivel del planeta y de la humanidad.
   
La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) puso en funcionamiento completo este verano en sus gigantescas instalaciones de Suiza el LHC, lo cual ilusiona a muchos, pero también resurgen las preocupaciones de algunas personas por sus efectos, quienes incluso concluyen que al funcionar al 100% podría acabar con nuestra existencia, por la creación accidental de un agujero negro, la activación de la transición a un estado de vacío cuántico o la creación de materia exótica supermasiva, tan estable como la materia ordinaria, pero por encima de estas teorías, los científicos afirman que el LHC es totalmente seguro.
   
El LHC se mantendrá operativo al menos 15 años, tiempo durante el cual los científicos esperan obtener datos suficientes para profundizar en el conocimiento del origen y formación del universo, aunque a pesar de la relativa rapidez con que se descubrió el bosón de Higgs, el LHC nunca va a llevar a los científicos a una bonanza de descubrimientos cada año, lo que debería llevarnos a entender que el universo no va a revelar sus secretos con tanta facilidad.

Un Supercolisionador gigante

China no se quiere quedar atrás en la carrera por conocer más sobre la “partícula de Dios”, y como es costumbre en ese país, sus planes son monumentales. Su objetivo es construir el Colisionador de positrones de electrones circulares (CPEC), que tendrá la misión de estudiar las propiedades del bosón de Higgs.  El CPEC será el colisionador de positrones-electrones más grande del mundo, su diseño conceptual muestra que tendrá 100 km de circunferencia y su meta es ser siete veces más poderoso que el Gran Colisionador de Hadrones.
   
El CPEC producirá más partículas del bosón de Higgs, que son la base de física de partículas moderna, y al cual se le denomina “la madre de todas las partículas” o “la partícula de Dios”, pues es uno de los tipos elementales de partículas en la naturaleza, lo que lo convierte en una pieza clave para entender cómo surgió el universo.  Según sus desarrolladores, será capaz de fabricar “millones de partículas de bosón de Higgs”, lo cual les permitirá estudiarlos con mayor precisión que el Gran Colisionador de Hadrones.
   
Este colisionador funcionará distinto al del CERN, será más grande y más preciso, debido a que uno de sus objetivos es crear un “ambiente extremadamente limpio” que sólo produzca partículas de Higgs, lo que esperan que ocurra a velocidades cercanas a la de la luz, con el fin de crear las condiciones de “hiperenergía” que predominaban después del Big Bang
   
El proyecto no tiene aún una locación definida pero se aspira a que se encuentre listo en 2030, con un costo aproximado de US$5.000 millones. Su funcionamiento implicará sinergias de numerosas tecnologías y así como en su momento, la puesta en marcha del acelerador implicará una innovación sin precedentes en la tecnología de aceleradores y de detectores, así como en las áreas de computación y de la electrónica, de manera que algunos de los grandes beneficios de la participación en el CPEC son las innovaciones tecnológicas que dejaría su construcción y que tendrían aplicación en diferentes áreas de la ciencia y la tecnología.

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