Los trajes robóticos que convierten a los empleados en “supertrabajadores”

La industria lleva ya tiempo experimentando con la robotización humana y los exoesqueletos no son una tecnología nueva. 

Una competencia con nosotros mismos

El avance científico del mundo actual lleva al hombre a pensar en la eliminación de los factores limitantes de la condición humana a través de nuevas tecnologías. La necesidad de superar las debilidades ha sido el motor para el desarrollo de accesorios que desde siempre han mejorado las capacidades humanas o disminuído las incapacidades. Desde muletas y sillas de ruedas, lentes y dentaduras postizas, hasta llegar a inventos mucho más avanzados como prótesis o marcapasos. 
   
Las capacidades de los humanos para realizar algunas actividades que demanden fuerza o destreza tienen límite, y el tratar de sobrepasarlos repercute muchas veces en lesiones y daños que pueden llegar a ser irreversibles. Esta es una de las mayores preocupaciones de la industria, ya que se considera que aproximadamente al año ocurren más de 317 millones de accidentes en el trabajo, muchos de estos accidentes resultan en ausentismo laboral. El costo de esta adversidad diaria es enorme y la carga económica de las malas prácticas de seguridad en el trabajo es considerable. 

Armaduras robóticas potenciadoras

Los exoesqueltos son una tecnología que ha sido utilizada durante años por los militares para ayudar a los soldados a llevar más peso durante periodos de tiempo más prolongados, mientras la industria creaba trajes robóticos para devolver la movilidad a personas con discapacidades. Pero ahora esta tecnología está llegando a la industria. La industria lleva ya tiempo experimentando con la robotización humana y los exoesqueletos no son una tecnología nueva, su desarrollo nace en la década de 1960, principalmente con fines militares.  
     
Algunos trabajadores de la línea de montaje de Ford levantan sus brazos hasta 4.600 veces por día, alrededor de un millón de veces al año. Eso provoca que muchos acaben con problemas de espalda o de cuello. En búsqueda de mejorar estas condiciones la empresa ha equipado a sus trabajadores en dos plantas de montaje de Estados Unidos con un aparato llamado EksoVest, de la empresa Ekso Bionics de California, un exoesqueleto que aumenta su capacidad de carga en 2,2 a 6,8 kilos por brazo.
   
El exoesqueleto consiste básicamente en un armazón externo que se adhiere a la espalda, brazos y piernas del trabajador, lo que le facilita la realización de determinadas tareas, pues consigue que pueda mantener durante más tiempo posturas forzadas y soportar peso de forma ergonómica y, aparentemente, sin esfuerzo. Están fabricadas con fibra de carbono, titanio y otras técnicas de diseño y fabricación que las hacen ligeras y resistentes. No dan calor y pueden ser activas, con motores o hidráulicos, lo que proporciona parte de la energía que necesita el operario para moverse y realizar su trabajo; o pasivas, indicadas sobre todo para poder levantar y manipular piezas que de otro modo resultarían demasiado pesadas.

Menos riesgos para los trabajadores

La implementación de estas tecnologías reporta beneficios a las empresas que son muy fáciles de cuantificar. El principal es la reducción del número de lesiones por trabajo, ya que más allá de los resfriados o gripes comunes, las lesiones de espalda son la principal razón por la que los empleados están de baja.
     
Y aunque la industria automotriz ha estado utilizando los robots durante muchos años, los robots no pueden hacerlo todo. “En nuestras plantas, necesitamos a ambos: los humanos y los robots”, destacó el experto Marty Smets, de la unidad de manufactura virtual de Ford. 
   
Aunque en la actualidad el uso de estos exoesqueletos es relativamente limitado, la industria apunta a un mercado potencial millonario. Los tipos de exoesqueletos utilizados para rehabilitación pueden costar más de US$100.000 y son utilizados para reemplazar todos los músculos del usuario al mismo tiempo. Pero los desarrollados con fines industriales que más que reemplazar la función de alguna parte del cuerpo generalmente aumentan entre un 10% y un 20% la fuerza de la persona que lo utiliza pueden llegar hasta US$5.000.
   
En países como Japón y Estados Unidos, los exoesqueletos están siendo utilizados en la industria naviera y en la construcción, en la ayuda a trabajadores que deben descargar camiones y llevar mercancía a las bodegas, y para aquellos trabajadores que utilizan herramientas pesadas para ayudar a aislar la vibración y la fuerza de rotación.
   
Algunos de estos exoesqueletos industriales nos pueden parecer sacados de una película de extraterrestres, como el denominado Guardian GT, que tiene brazos de dos metros con los que se puede levantar media tonelada de peso.
   
Con la aplicación de esta tecnología a nivel industrial, los informes relacionados con la salud laboral han presentado una mejoría, ya que los empleados que utilizaron estos aparatos reportaron menor fatiga, casi dos tercios menos, acompañada de un aumento en la calidad del trabajo, más productividad y menos lesiones musculares.

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